Verona, la ciudad de los amantes trágicos

Posted on marzo 18, 2010 | Category: Europa

No existe nadie en este mundo que no conozca la triste historia de Romeo y Julieta. No hace falta haber visto alguna de las tantas películas basadas en el trágico romance de estos dos jóvenes amantes, ni siquiera haber leído la obra de teatro escrita por el afamado dramaturgo inglés que responde al nombre de William Shakespeare. Su historia nos es conocida porque la hemos visto infinidad de veces en novelas, films y series televisivas, con algunas diferencias, con un cambio de final, con nombres distintos para sus protagonistas, o adaptada a la época actual. No importa cómo, la de Romeo y Julieta es el arquetipo de todas las demás historias de amor trágicas que pudieran llegar a existir.

Hablar de esta obra de teatro y no nombrar a Verona sería un sacrilegio; pasar por esta hermosa ciudad del norte italiano y no visitar la Casa de Julieta, también. Es que Verona es el escenario donde se desarrolla el amor prohibido de un Montesco y una Capuleto. Se sabe que Shakespeare nunca estuvo en Verona; eso no nos importa. Se sabe que si bien él se basó en una novela de su época, que a su vez tomaba elementos de antiguas tragedias, algunos historiadores afirman que no todo es ficción en su obra. Claro, siempre están los estudiosos que aseguran que estas familias enfrentadas jamás existieron. Pero eso tampoco nos importa, porque Romeo y Julieta viven en el corazón del imaginario popular. Además, por algo la vivienda de este personaje de ficción es uno de los atractivos más visitados de la ciudad de Verona.

Una humilde pero pintoresca residencia con varios siglos de antigüedad, ubicada en el número 23 de la vía Capello, cumple las expectativas de todos aquellos que llegan a Verona. El balcón fue añadido en la década del veinte, pero eso no nos limita a imaginarnos allí asomada a una adolescente Julieta esperando a su Romeo. Una estatua de mármol la representa en el patio. Su imagen fue creada por el escultor Nereo Constantini, y un mito urbano nos obliga a tocar uno de sus senos para poder obtener suerte en el amor. No hace falta decir cuál de los dos, a simple vista el desgaste, producto de tantas manos acariciando la leyenda, nos da una idea acabada de cuál es.

Se acostumbra también dejar notas de amor pegadas en la fachada de ladrillos. Los chicles que se utilizan para adherir los papeles quitan el romanticismo al rito, al igual que la cantidad de pintadas en otra de las paredes que ensucian la propiedad. Declaraciones de amor en todos los idiomas que son limpiadas cada tanto, pero que vuelven a aparecer, porque las personas que se llegan hasta allí desean que su amor perdure en el tiempo, al igual que el de “los amantes de Verona”.

¿Qué sería de Julieta sin su Romeo? Por supuesto, el muchacho también tiene una residencia no muy lejos de allí, sin embargo, quizás porque no se puede visitar es que no sea tan interesante para el turismo que llega a esta ciudad italiana.

Pero Verona es mucho más que el escenario de esta tragedia ficticia. Verona es la capital de la provincia homónima, que forma parte de la región del Veneto. Junto con Venecia, de la que se sitúa a solo 120 kilómetros, conforman el epicentro de la industria turística de Italia, por supuesto sin contar a Roma, la capital del país. Para visitar en esta zona, además, bajo la mirada de la cadena montañosa de los Dolomitas, el lago Garda, el más grande de Italia.

Nombrada Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco, Verona guarda entre sus amuralladas calles antiguos edificios en excelente estado y varios monumentos que la convierten en un museo al aire libre, cuya historia se respira al caminar entre las callejuelas, dejando atrás la zona turística para adentrarnos en su belleza arquitectónica, en sus calles empedradas, en su fisonomía de ciudad fortaleza que nos ayudarán a extraviarnos en el tiempo.

El río Adige la rodea y la acaricia; los numerosos puentes nos invitan a atravesarla. Las iglesias se multiplican en esta pequeña ciudad y abren sus puertas, al igual que varios palacios que nos relatan al oído los orígenes de este importante asentamiento, fundado en el siglo I antes de Cristo.

Además de poder conocer el Castello Scaligero o la Cattedralle di Santa Maria Assunta, no podemos dejar de lado los museos que se distribuyen por sus calles. Si somos amantes del arte una visita al Castelvecchio se hace imprescindible. Esta antigua fortaleza que data del siglo XIV alberga al Museo Cívico de Arte. De noche, una panorámica de este castillo iluminado nos devuelve otra cara de la ciudad.

El centro histórico de Verona está conformado por la bella Piazza delle Erbe, lugar en el que se ubicaba el antiguo foro romano, y que en la actualidad sigue siendo el centro de la vida cívica de la ciudad. La Torre Dei Lamberti, con sus 84 metros de altura, custodia la plaza, en donde por la mañana un mercado al aire libre la convierte en un paseo colorido e imperdible.

Otra famosa plaza es la Piazza del Brá que sirve de antesala de uno de los atractivos más importantes de esta encantadora ciudad: la famosa Arena, el antiguo anfiteatro que se lleva la segunda posición en cuanto a antigüedad y conservación luego del famoso Coliseo de Roma. Si bien de día está abierto al público como un museo dedicado al turismo, por su excelente acústica y por la cantidad de personas que llega a albergar, por la noche se viste de lujo para la ópera. Una hermosa opción es escuchar esta fabulosa música desde los alrededores de la Piazza del Brá, mientras se cena alguna exquisitez en cualquiera de los restaurantes que circundan el anfiteatro.

Pintoresca, prolija, histórica y bella son solo algunos de los adjetivos que la misma Verona nos obliga al pronunciar al recorrer sus calles y al vivir su historia en carne propia. Un paseo imperdible en Italia, un paseo inolvidable.

Flor. Destinosturisticos.net

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