La inmensidad del Gran Cañón del Colorado.

Posted on abril 29, 2010 | Category: América

Existen atractivos culturales y artísticos, como lo puede ser una fiesta nacional, un día de conmemoración especial o el desfile de carnaval; hay otros atractivos que son históricos y que están íntimamente relacionados con algún acontecimiento importante para una nación o estado. Pueden ser casas natales de personalidades, palacios y castillos, también campos donde luchas encarnizadas han sellado el destino de un país. Por supuesto, también existen ciertos atractivos creados especialmente por la mano del hombre que terminan siendo aprovechados por la industria turística, como murallas, puentes, represas, lagos artificiales, y una lista interminable de elementos que concentran las miradas de los curiosos. Pero también, y no podemos olvidarnos de estos, encontramos los atractivos turísticos naturales, allí donde la mano del hombre no puede llegar, allí donde una fuerza suprema e imparable nos hace creer en lo que jamás hemos visto. Bellezas de la naturaleza, accidentes geográficos, mares, ríos y montañas que se conjugan para alegrarnos la vista y renovar nuestra fe.

El Gran Cañón del Colorado es el perfecto ejemplo de un atractivo natural hasta donde el turismo llega solo, no hace falta ni siquiera promocionarlo, cualquiera que haya visto una foto se verá tentado de contemplarlo. ¿Y qué mejor postal que el cine, para transportarnos desde la pantalla? Miles de películas hollywoodenses usaron los alrededores como escenarios de todo tipo de historias; un viaje al pasado prehistórico con dinosaurios; carretas, vaqueros e indios, e incluso historias modernas, donde los personajes llegan hasta aquí simplemente haciendo turismo. ¿Qué mejor manera de dar a conocer un sitio que a través del cine?

De todas formas, el Gran Cañón del Colorado no necesita presentación, se presenta solo con la imponencia de sus dimensiones, con sus areniscas coloradas, con sus rocas inmensas y con su profundidad.

Gran parte de este accidente geográfico integra el Parque Nacional Gran Cañón, abierto en 1919, convirtiéndose en uno de los primeros parques nacionales de los Estados Unidos, con el fin de proteger la geografía, la fauna y la flora local, que ya en el siglo anterior el geólogo y explorador John Wesley Powell había relevado al realizar la primera expedición científica en esta zona.

Con el paso del tiempo, el árido paisaje del norte del estado de Arizona se fue popularizando y, de a poco, la infraestructura turística comenzó a alistarse para atender a los recién llegados, alojarlos y acompañarlos en este maravilloso recorrido. Si bien muchos que llegan hasta el oeste norteamericano se animan a darse una vuelta y pasar algunos días en la zona aunque sea en pleno invierno, cuando la nieve cambia la cara del Cañón, en general la gran afluencia de turistas se da entre los meses de octubre y noviembre, y también abril, cuando el invierno se aleja y aún no se han comenzado a sentir las altas temperaturas de la época estival.

Pero ¿qué es el famoso Gran Cañón, además, claro, de un paisaje único y sorprendente? Se trata un suceso natural en el que se conjugan básicamente dos fenómenos. Geológicamente hablando, podemos referirnos a este lugar como el resultado de la acumulación de sedimentos en el fondo de un mar, que se fueron amontonando y amontonando con el paso del tiempo. El choque de dos placas tectónicas produjo una elevación de estas tierras, de unos 3000 metros sobre el nivel del mar, dando formación a la Meseta del Colorado. Esto sucedió, aproximadamente hace 1… 3… ah, sí, 65 millones de años. ¡Nada!

¿Qué pasó luego? Esta elevación se fue dando en etapas, por lo que el movimiento se prolongó durante mucho tiempo y esto fue logrando que la corriente del Río Colorado y sus afluentes, que justo pasaban por aquí, creciera de a poco. Este gran cañadón que hoy podríamos sin duda nombrar como una de las siete maravillas naturales del mundo, no es ni más ni menos que el resultado de la erosión que ha producido el Río Colorado sobre la roca, abriéndola y haciéndose un lugar para atravesarla. Más velocidad adquiría este cauce, más erosión causaba, logrando que antiguas capas sedimentarias quedaran al descubierto, allí, ante nuestra propia vista, convirtiendo las paredes de este cañón en un libro abierto de geografía. El proceso de labrado del río sobre la roca se dio a lo largo de millones de años, pero la mayor parte de la erosión que podemos observar tuvo lugar en los últimos 2 millones. De más está decir que aún sigue sucediendo.

A lo largo de los 350 kilómetros que tiene el Gran Cañón, se pueden observar numerosos desiertos, acantilados, mesetas, y caprichosas formas, como torres y puentes, autoría del agua y también del viento. En la zona de bosques se encuentran numerosas especies de aves, mamíferos y reptiles, además de una interesante flora. Pararse junto a esta columna vertebral geológica es viajar en el tiempo, de eso no hay duda, es haber abandonado el mundo civilizado de computadoras y teléfonos móviles, y ponerse en contacto de inmediato con la naturaleza, con la fuerza del pasado esculpido en cada pequeña roca.

Podríamos decir que el Cañón del Colorado se encuentra bastante lejos de todo. A 125 kilómetros hacia el norte se localiza la ciudad de Flagstaff, aunque no son muchos los que llegan hasta aquí para hospedarse. La mayoría de la gente prefiere conseguir hoteles o cabañas dentro del parque, incluso poder dormir en alguna de las reservas indígenas que ofrecen plazas a los visitantes; sin embargo, poder pernoctar dentro del Parque Nacional no es nada sencillo, a menos que hayamos reservado con anticipación, ¡muchísima anticipación! Se suelen tomar reservas de hasta un año, así que podemos imaginar que no es nada sencillo conseguir una humilde camita para pasar la noche si no se organizaron las vacaciones con mucho tiempo de antelación. Una grata opción es el fin de semana de relax y aventura, partiendo desde San Francisco o desde Los Ángeles, en la costa de California, el estado que limita al oeste con Arizona.

Para ingresar al parque se abona una entrada que sirve para varios días. El Cañón comienza en Lee´s Ferry y es desde aquí desde donde parten varias excursiones, en especial los paseos lacustres. Algunos duran hasta seis días y recorren el Río Colorado hasta Diamond Creek.

Podríamos dividir este atractivo natural en tres partes, aunque fundamentalmente son dos los puntos turísticos más importantes, uno al sur y otro al norte. Hay una diferencia de altura entre estos sectores de unos 300 metros, lo que hace que el norte posea temperaturas más bajas. Muchos ven esto como una contra, sumado al hecho de que en lo que se conoce como North Rim la infraestructura no es tan importante, ni el acceso tan simple. Este centro de visitantes abre solo de mayo a octubre, y es el preferido por los aventureros, por los jóvenes intrépidos que llegan con su carpa, alejándose del turismo masivo para internarse en la majestuosidad del cañón.

En cambio, South Rim es el centro turístico por preferencia; muy cerca de allí, Grand Canyon Village ofrece hotelería, restaurantes y un supermercado, además del acceso a maravillosos puntos panorámicos. Se puede recorrer con cualquier medio de transporte, aunque hay un autobús que une gratuitamente diferentes circuitos y acerca a los visitantes a los lugares preferidos para obtener esa foto única que todos siempre buscamos.

Si bien uno puede llegar hasta el borde, sentir el viento en la cara, cerrar los ojos y darse cuenta de que el ser humano no es más que un minúsculo punto insignificante junto a ese mastodonte natural, que deja con la boca abierta a más de uno, lo ideal sería internarse en el cañón y alcanzar la base. Claro, se recomienda un buen estado físico, empezar la travesía bien temprano, llevar agua y comida, y no volver a la cima hasta el otro día, porque realmente pretender bajar y subir en pocas horas es una completa locura.

Son varios los senderos para descender, siendo el South Kaibab el más conocido, con hermosos paisajes, pero algo complicado para el ascenso. Los lugareños recomiendan bajar por este y luego emprender la vuelta por Bright Angel, en donde la sombra nos da respiro durante las horas de sol, varios puntos en el camino nos otorgan agua potable y, además, es menos empinado para volver a la cima.

¿No gustamos de caminar? ¿Qué tal un paseo en mula? Algunos son de día entero, pero la mayoría nos llevan hasta el lecho del río, allí donde se levanta Rancho Phantom. Si tenemos suerte y hemos logrado obtener autorización de las autoridades del parque, podremos pasar la noche contemplando las estrellas desde dentro del cañón.

Al oeste, para culminar con los puntos de importancia, en el West Rim se ha inaugurado en los últimos años el Skywalk, una plataforma de hierro y piso vidriado que sobresale de la orilla y se interna sobre el vacío. Nuestros pies estarán a 1300 metros de altura; allí abajo, el Río Colorado, diminuto y letal, capaz de atravesar la roca y formar este maravilloso espectáculo.

Y si hablamos de espectáculo, no podemos dejar de nombrar Las Vegas, una de las ciudades más cercanas que se encarga de enviar miles de turistas por día. Llegan en avioneta hasta el Aeropuerto del Gran Cañón, a pocos kilómetros del centro de visitantes del sur, y desde allí en helicóptero sobrevuelan con el corazón en la mano esa cicatriz imborrable en el rostro de nuestro planeta Tierra: el majestuoso Gran Cañón del Colorado.

Flor.       Destinosturisticos.net

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