Egipto desde el Mar Rojo.

Posted on mayo 10, 2010 | Category: África

El turismo es una de las principales industrias de la República Árabe de Egipto, un país que en su amplio y diverso territorio posee gran cantidad de atractivos para enseñar. Desde su exótica gastronomía y su mezcla de religiones y culturas, hasta los cimientos de una antigua civilización que aún hoy en día sigue encerrando interesantes misterios. Pirámides, milenarias necrópolis, opulentos templos y creencias olvidadas son los principales atractivos de Egipto.

Se podría dividir turísticamente a este país africano en tres sectores. El Desierto del Sahara, con sus tormentas de arena y sus asombrosos oasis se encuentra únicamente habitado en la zona donde el extenso Río Nilo lo atraviesa, formando poblaciones a su paso. El Alto Nilo es un recorrido imperdible a través de la historia egipcia.

Por otra parte, el Delta del Nilo, donde se asienta la capital, es uno de los puntos más visitados. El Cairo da la bienvenida a los recién llegados y ofrece una variedad de opciones según los gustos del visitante. Sobre la costa norte, frente al Mar Mediterráneo, la histórica Alejandría hace lo propio.

El tercer sector es quizás el menos famoso de Egipto y se extiende a lo largo de la costa del Mar Rojo, que en sus 470000 km² de superficie es un alabado atractivo turístico. Pero este no solo pertenece a Egipto, otras naciones africanas y asiáticas, como Etiopía, Sudán, Yemen y Arabia Saudita, comparten la soberanía sobre estas aguas, que se acarician con las del Mar Mediterráneo allí donde el Canal de Suez separa al país y a los continentes, porque si bien la famosa Península de Sinaí forma parte de Egipto, estas tierras, geográficamente hablando, pertenecen al territorio asiático.

Mil kilómetros de costas sobre este mar permiten a Egipto disfrutar de las bondades de un clima templado, muchísimos días de sol, pocas lluvias y agua tibia que nos invita a sumergirnos. Sin duda, el Mar Rojo nos llama a sus aguas calmas; casi una pecera, dicen muchos, debido a la escasez de precipitaciones y a la ausencia de afluentes fluviales que desemboquen en él, por eso la riqueza y abundancia de la fauna marina, cuya cuarta parte no se encuentra en ningún otro lugar del mundo. ¿Hay alguna duda de por qué este sitio es el preferido por los fanáticos del buceo?

Safaga, al sur de Egipto, otorga calmas playas, donde el surf gana terreno o, en realidad, mar; aunque las dunas de arenas negras son otro atractivo en sí mismo. Un centro en clara expansión es el de Marsa Alam, que crece día a día por su cercanía a la ciudad de Lúxor y sus fantásticos monumentos. Claro que este lugar también repite la postal del resto de la costa: arena fina donde retozar bajo el sol, tranquilidad y bella agua turquesa, que está muy lejos de ser roja, como se suele creer. Sobre el origen del nombre de este mar se desprenden varias teorías: algunos aseguran que le fue dado por la coloración rojiza de las escarpadas costas y de las montañas ricas en minerales; otros hablan de una especie de alga de nombre impronunciable, que durante algunas épocas y en ciertas circunstancias ha teñido a las aguas de una tonalidad púrpura.

De camino hacia el norte, sin dejar de lado el litoral marítimo, aparece la perla del Mar Rojo en esta zona de Egipto: Hurghada, que antes de ser uno de los destinos preferidos para la práctica de submarinismo, fue durante el siglo XX una humilde villa de pescadores. Ya en los ochenta, inversiones internacionales posibilitaron la construcción de numerosos resorts que reciben a sus turistas con todo tipo de comodidades, para que durante su estadía no solo disfruten del relax de la costa egipcia, sino también de diversas actividades acuáticas. Además de conocer el antiguo casco urbano, llamado Sekalla, por allí, cuando cae el sol, la movida nocturna sorprende a los turistas.

Hurghada es también el sitio propicio para visitar algunas islas cercanas a la costa, entre ellas, las más exclusivas Islas Brothers. Muchos aficionados del  buceo se embarcan en cruceros que los llevan a diferentes estaciones submarinas de la zona. Ésta es la única manera de llegar tanto a la Big Brother como a la Small Brother, dos islas hermanas, rodeadas de un magnífico arrecife de coral, donde el descenso se torna mágico. La fauna marina sorprende por su diversidad, las tortugas gigantes acarician los pies y el riesgo latente de cruzarse con alguna de las treinta especies de tiburones siempre está presente y emociona a los entusiastas de este deporte.

Hacia el norte, un paso obligado es Suez, una importante ciudad desde tiempos inmemorables, base naval y uno de los principales puertos de Egipto, que por su posición estratégica siempre fue un importante lugar de tránsito.

Más moderno, el puerto de Port Said se localiza a unos 70 kilómetros de El Cairo. Aunque es una ciudad meramente industrial, con una gran afluencia de enormes barcos que transitan por sus costas, es uno de los lugares preferidos por los egipcios que tienen allí sus casas de veraneo. Aquí las playas siguen siendo hermosas, pero más tranquilas, sin la afluencia de turismo que caracteriza a las del sur. Además, muchos visitantes aprovechan a pasar por este lugar para hacer compras; Port Said es una zona franca, libre de impuestos. Muy cerca de allí, Ains Sukhna se puede visitar haciendo una rápida excursión para relajarse en sus manantiales de agua tibia y curativa.

Del otro lado del Canal de Suez se extiende la Península de Sinaí con sus 60000 km² de territorio. Famosa, histórica, sagrada, la península ha sido un importante núcleo comunicacional, desde la época en que los faraones mandaban a extraer oro y piedras preciosas de sus canteras, hasta el tiempo en que millones de seres humanos llegaron a sus tierras en peregrinación. Sinaí es un lugar sagrado para varias de las más importantes y antiguas religiones que han comandado la fe del mundo.

En 2002, la Unesco designó Patrimonio de la Humanidad al Monasterio de Santa Catalina, mandado a construir por el emperador Justino, en el lugar en el que Moisés tuvo contacto con Dios, allí, entre el Monte Sinaí, una de las máximas alturas de la península, y el Monte Catalina. Rodeado de altos muros, es uno de los atractivos principales que no se pueden dejar de visitar. Por eso muchas excursiones parten desde Sharm el Sheik y durante todo el día visitan esta sagrada construcción y sus alrededores. Incluso, una excursión permite una visita nocturna, ascendiendo al Monte Sinaí, el preciso lugar en el que Moisés recibió los sagrados Mandamientos. Luego, por la mañana, se vuelve a la base para visitar Santa Catalina, después de haber presenciado la salida del sol desde esa increíble altura.

Paseos en jeep o entre las jorobas de un camello son otras alternativas para recorrer diversos puntos de interés en la Península de Sinaí, sin embargo, muchos de los turistas que llegan luego de un corto vuelo desde El Cairo hasta Sharm el Sheik, se hospedan en exclusivos complejos “all inclusive”, donde no es preciso salir, porque en el lugar se encuentra todo lo que se necesite. El mundo está a su alcance: máximo confort; gastronomía internacional y los típicos mariscos y pescados tan característicos de las zonas marítimas; actividades para todas las edades; escuelas de buceo; y todo tipo de opciones para recorrer el mar, desde el buceo entre numerosos naufragios, variedad de corales y peces de todos los colores, hasta recorridos en barco con fondo vidriado, que permite acercarnos a la vida marina sin tener que sumergirnos.

Sharm el Sheik es uno de los centros más visitados, junto con Hurghada, donde sus resorts exclusivos hacen la delicia de los turistas que se acercan al Mar Rojo a vivir una experiencia única en sus aguas. Nuevamente Egipto sorprende y seduce, pero esta vez desde el mar.

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