Mykonos y Santorini, las vedettes de las islas cícladas.

Posted on mayo 1, 2010 | Category: Europa

¡Opa!, gritaba Zorba, el griego, y es una imagen que aún aquellos que no hayan visto ese famoso film, seguramente, recordarán. La clásica danza de hombres, las calles estrechas, el sol sobre el espumoso mar, los acantilados de la isla, de una en particular o de todas en general. Hay un cierto paisaje difícil de olvidar una vez que se lo ha conocido, un paisaje que es deseable de conocer una vez que se lo ha vivido, aunque esto solamente suceda a través de una película.

Si bien Grecia suele ser famosa por su antigua civilización, por su mitología, por su Olimpo, por la sagrada Acrópolis o por su Partenón, Atenas es, más allá de su capital, el lugar a donde todos los turistas del mundo llegan. En su moderno aeropuerto empieza la travesía de conocer su historia y su rico pasado arqueológico, arquitectónico y cultural. Museos y paseos por las ruinas de aquella civilización que sentó las bases de la cultura occidental. Algunos turistas no dejan de visitar sus atractivos más importantes una vez que han arribado a Atenas. ¿Por qué no conocer, también, otras ciudades de su territorio?

Otros visitantes tienen una sola idea en mente y para eso han venido, para recorrer las islas griegas, porque el territorio de este país europeo se podría dividir en dos: el continental y los diferentes archipiélagos que concentran una gran cantidad de turistas, que arriban durante todo el año para disfrutar del mar, las playas y de la idiosincrasia local. Distribuidas por el Mar Jónico, por el Mar Egeo y por el Mar Mediterráneo, los diferentes grupos de islas guardan secretos milenarios. Son cerca de 2000, aunque solo unas 200 están habitadas y pueden ser visitadas.

Por su cercanía a las costas continentales y, por lo tanto, a la capital griega, el grupo conocido como las Islas Cícladas es el más famoso de todos. Quizás no importa la distancia, lo que sí interesa es la belleza que se concentra en este conjunto distribuido por el centro del Mar Egeo. El nombre del archipiélago deviene del término griego ‘kúklos’ que significa “círculo” y hace referencia a la disposición de las numerosas islas a forma de círculo en torno a la isla sagrada de Delos.

Así como se llega a las Jónicas, a las del Dodecaneso o a la renombrada Isla de Creta, para arribar a alguna de las Islas Cícladas se debe partir desde Atenas, tanto en avión, para las islas que poseen aeropuerto, o en embarcaciones que tardan unas cuantas horas en llegar. Hacer el viaje por mar aunque es un poco más largo y cansador, vale la pena, no solo porque resulta más económico para el bolsillo, sino también porque permite comenzar a disfrutar del clima mediterráneo y de los fabulosos paisajes de la Grecia insular.

Aunque el archipiélago cuenta con cerca de 200 islas, solo 20 son las que están habitadas y abiertas al turismo. Existen muchas excursiones que hacen recorridos relámpago para conocer lo más importante de cada una. En Grecia se suele llamar “island hopping” a esta actividad, preferida en especial por los jóvenes, que saltan de isla en isla, aunque es muy probable que al terminar el viaje no puedan distinguir una de otra. ¿Lo ideal? Permanecer el mayor tiempo posible en la isla que se decida visitar, encontrarse con los lugareños, probar los platos típicos y respirar el aire particular que hace a cada isla única.

Si bien las islas menores son las menos visitadas, suelen resultar más baratas y tranquilas, existen dos islas que son las joyas de las Cícladas: Mykonos, la más famosa, y Santorini. Estas dos son las preferidas de los turistas, por eso suelen ser más caras, pero a la vez poseen una interesante infraestructura turística que encantará a los recién llegados.

Mykonos es una isla relativamente pequeña, pero con una importante vida que late al son de la música, tanto de día como de noche. Su geografía, así como la de sus compañeras de archipiélago, es sumamente montañosa, con una variedad de rocas volcánicas y tierras desérticas, con muy poca vegetación, a causa de los fuertes vientos que azotan la zona. Debido a estos, pero en especial al famoso “melteni”, el viento norte, es que el trazado de los pueblos es muy peculiar. Las casas se sitúan en pequeñas calles serpenteantes que las protegen de la acción del viento. Sin embargo, Mykonos posee una notable diferencia, ya que su planta urbana no se encuentra distribuida a manera de anfiteatro como en otras islas.

Esta isla recibe un gran aluvión de turistas que llegan a disfrutar de sus playas y de sus numerosas horas de sol; gracias a ser un territorio ventoso, en verano el calor se hace soportable, y por la tarde una suave brisa nos permite disfrutar de los paseos junto a la costa. Existen playas para todas las exigencias, por supuesto. Si gustamos de nadar, las del sur son las ideales, en especial si buscamos tranquilidad y poco viento. De todas maneras, la ventaja es que en unas pequeñas barcas nos podemos mover de playa en playa con mucha facilidad.

Mykonos es reconocido a nivel mundial por ser un destino gay muy elegido por la comunidad. Además del paisaje paradisíaco y de las tardes al sol, la noche se llena de música y fiestas. Algunas playas tienen mucha marcha y son las más elegidas por los solteros y solteras para tomar un trago luego del atardecer.

Es fácil moverse por Mykonos: si no se posee auto, siempre una bicicleta podrá rescatarnos. También el autobús nos permite trasladarnos entre las diferentes villas. Los barrios más reconocidos son Castro y la Pequeña Venecia, como se llama al pintoresco sector de la parte baja, donde unas casas al estilo veneciano rompen la armonía de las construcciones, y con sus balcones de madera se asoman sobre el mar. Más allá, en una plaza mirador, el símbolo de Mykonos: sus reconocidos y blancos molinos de viento.

La Iglesia de la Santísima Virgen de Paraportiani es quizás la más conocida de todas, pero es imposible contar la gran cantidad de iglesias, capillas y ermitas que existen en esta isla, algunas demasiado pequeñas para que quepan más de diez personas. Con sus tejados rojos muy característicos, merecen una visita, aunque sea rápida.

Existen muchas excursiones que vale la pena hacer, así como caminar por los distintos poblados de pescadores, pero el viaje más interesante es el que parte hacia Delos. Hay varias embarcaciones que hacen el recorrido y que son las únicas autorizadas para desembarcar en la sagrada isla, que se encuentra deshabitada y que cierra su entrada luego del atardecer.

Hoy nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en la antigüedad la Isla de Delos fue un importante centro de peregrinación. Según cuenta la leyenda, ese es el lugar de nacimiento de Apolo y Artemisa. Al desembarcar en esta pequeña isla, de no más de 3,5 km², se puede hacer una caminata entre las ruinas del antiguo santuario de Apolo, que cuenta con varios templos, además de visitar el barrio residencial y muchos otros puntos de interés para conocer más sobre el pasado griego.

Hacia el sur del archipiélago se encuentra la otra perla de las Cícladas, la Isla de Santorini. Su forma tan particular de medialuna es resultado de la erupción de un volcán y del hundimiento de la caldera, lo que le otorga una original fisonomía al territorio. El mar turquesa contrasta con la roca negra de origen volcánico y con las casas encaladas que se distribuyen sobre las laderas. El color blanco permite refractar los rayos del sol y mantener frescas las viviendas. Los marcos de puertas y ventanas van pintados de varios colores, o solo de azul, el color más clásico. En Santorini, al pasear por sus callejas, sentimos que estamos dentro de una película, y que en cualquier momento Zorba se asomará por alguna ventana, bajará por una diminuta escalera o aparecerá a través de un arco. El de Santorini es quizás el paisaje más típico de las islas.

Mientras que el sur de la isla desciende lentamente hacia el Egeo, la zona oeste se compone de un alto acantilado que se recorta sobre la famosa Caldera. Allí se ubica la capital, Thira, por donde los burros van y vienen transportando gente o simplemente carga, una y otra vez, descendiendo hasta el pequeño puerto, que también tiene un funicular que hace la subida mucho más ligera. Cafés terrazas, movimiento constante y llamativas tiendas al aire libre que ofrecen sus productos a los transeúntes.

Además de una visita al pasado, conociendo algunas de las ruinas de la antigua ciudad, las Ruinas de Acrotiri merecen que les dediquemos un rato de nuestro tiempo. Estas son el resultado de una excavación arqueológica que buscaba una cosa, pero al final, encontró otra. ¡Qué sorpresa! Un inesperado hallazgo de los años sesenta hoy se ha convertido en un interesante punto turístico, ¿cómo resistirse a recorrer un antiguo pueblo, casi intacto, que fue cubierto y enterrado por las cenizas volcánicas?

Cerca de allí, la Playa Roja llama la atención de los visitantes por el color del fondo del mar y de los acantilados. Tiene un difícil acceso, pero merece la pena acercarse. Por supuesto, playas es lo que sobran, al igual que movida nocturna, en especial en la capital de la isla.

Otro punto de interés es la ciudad de Oía, algo más tranquila que Thiara y ubicada al norte. Los caminantes llegan en las últimas horas del día hasta la cima para observar los indescriptibles colores del cielo, cuando el sol se esconde en el mar. Vislumbrar los atardeceres desde Oía es casi una tradición de la bella Isla de Santorini.

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One Response to “Mykonos y Santorini, las vedettes de las islas cícladas.”

  1. Cruceros Islas Griegas. | Destinos Turísticos Says:

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