Posted on mayo 21, 2010 | Category: oceania
Para muchos niños Tasmania no es más que un lugar ficticio, ubicado en algún recóndito rincón del planeta. Un paisaje creado por algún guionista y habitado por un peculiar personaje que no habla y deja todo giratorio a su paso. Cuando crecen, esos mismos niños descubren que Tasmania realmente existe en el planisferio. Es un minúsculo punto enclavado en el océano, una isla que ofrece tantos paisajes como el lugar retratado en un dibujo animado. Y Taz, ese personaje revoltoso que no es ni más ni menos que un demonio de Tasmania, está bastante alejado del animal que inspiró su creación. Pero claro, el marsupial carnívoro real no es tan divertido como lo debería ser el caricaturesco personaje, así que se perdonan las licencias. Aún sin jamás haber visto un demonio de Tasmania, ya que este animal existe solo en esta isla, nos da pena enterarnos de que se encuentra en serio peligro de extinción.
El famoso demonio de Tasmania no es el único animal característico de este lugar; hace muchas décadas, otro marsupial, conocido como tigre de Tasmania, fue extinto. En esta parte del mundo, en un territorio que no llega a los 100000 km², existen muchas especies vegetales y animales que son exclusivas, por eso es que los tasmanos trabajan mucho por la conservación de su medioambiente.
Muchos turistas que llegan a Australia no se conforman con conocer los mejores paisajes y las ciudades más interesantes de este país; algunos, con sus niños interiores, cruzan el Estrecho de Bass y se dirigen a la Isla de Tasmania, el más pequeño de los estados australianos.
Ya desde las aguas es posible obtener una acabada idea de lo que nos encontraremos al llegar: una isla con corazón de bosque, que al morderla, se desparrama y cae hacia el mar. Escarpadas costas, numerosos lagos y rápidos, que aceleran sus aguas para llegar más deprisa al pie de alguna montaña, al pie de algún acantilado. Diferentes paisajes son preservados en Tasmania, donde el 40% de su territorio está formado por reservas y parques nacionales. Un lugar que vive del turismo, de la pesca y de la agricultura.
Se cree que hace más de 10000 años la Isla de Tasmania estaba unida al continente, pero luego de la última glaciación un aumento en las aguas produjo la separación, resguardando en este pequeño espacio una exuberante flora y una variada fauna.
No mucho tiempo después, el territorio fue habitado por los aborígenes tasmanos que, como en muchas otras partes del mundo, comenzaron a desaparecer con la llegada del hombre “civilizado”, por consecuencia de matanzas y pestes. Fue un navegante holandés el que se dio el título de “descubridor” de esta isla en 1642. ¿Su nombre? Abel Tasman, de donde luego derivaría el topónimo del lugar. Con la llegada de los ingleses, a principios del siglo XIX, la isla se convirtió en una colonia penal. Su función como cárcel duraría hasta 1853.
Solo 240 kilómetros separan la Australia continental de la Isla de Tasmania. Muchos turistas arriban en avión, pero otros deciden llegar a través del agua y descender en el famoso puerto de Hobart. Alrededor de este magnífico puerto, la capital de la isla y ciudad más grande recibe a los visitantes con sus mejores galas.
Hobart se sitúa al sudeste de Tasmania, y con su moderna urbanización ofrece a los turistas el lugar perfecto para hacer base y salir luego en excursiones que se internan en la isla. Son imperdibles las visitas al Museo de Tasmania y al Jardín Botánico Real, uno de los más antiguos de Australia. También merece la pena subir al Monte Wellington para obtener una panorámica de la ciudad que se asienta en su base.
A solo 20 kilómetros de Hobart aguarda la Villa Richmond, donde se pueden conocer las ruinas de la penitenciaría. Y también podemos acercarnos hasta Port Arthur donde el pasado llega hasta nosotros para contarnos el origen de aquel lugar en donde se mantenía cautivos a los criminales más peligrosos.
Existen 18 parques naturales en Tasmania, y a solo una hora de la capital se despliega el Parque Nacional Mount Field, donde las tres famosas cataratas son las más visitadas del lugar. Las de Russel, las de Lady Barron y las de Horseshoes se convierten en las reinas de la jornada, cuando nos acercamos a estas imponentes caídas de agua.
Para llegar al Parque Nacional Freycinet se deberán recorrer 125 kilómetros en dirección norte. Swansea es un pueblo tradicional de Tasmania que sirve como puerta de entrada a esta reserva. Los más maravillosos paisajes luchan por imponerse en esta zona de variados ecosistemas. Todo tipo de actividades pueden ser disfrutadas en Freycinet, desde senderismo hasta buceo en la bella Bahía Wineglass, la perla del lugar, con su forma de herradura y sus aguas turquesas. Los entendidos aseguran que aquí se encuentran las mejores playas de toda Australia.
Lo interesante de la Isla de Tasmania es la conjugación de colores y de hábitats; es que su clima templado con estaciones bien diferenciadas permite descubrir diferentes paisajes en el mismo lugar, según la época del año en que lleguemos.
Launceston es la segunda ciudad de la isla, además de ser una de las más antiguas del país. Techos rojos y brillantes se acumulan, rodeados de bellas montañas, donde los parques abundan. Debido a esto, Launceston se ganó el mote de “ciudad jardín”.
Aquí, además de probar algún exquisito plato típico, acompañado por alguno de los famosos vinos de Tasmania, se puede conocer el museo y la galería de arte Queen Victoria, y a pocos metros del centro urbano un sendero nos conduce a la reserva Cataract George, donde no se puede dejar de visitar el maravilloso cañón.
Dos horas, sólo dos horas bastan para llegar desde Launceston hasta una de las reservas más importantes de Tasmania, la Nacional Cradle Mountain Saint Clair, que fue nombrada Patrimonio Natural de la Humanidad. Gran parte de su territorio aún no ha conocido la presencia del hombre.
Avanzar por las carreteras de este estado australiano nos asegura estar atravesando algún sector protegido, donde la naturaleza tiene prioridad, por eso no es extraño que muchos turistas que pasean por Sydney o por Camberra se den la oportunidad de conocer las tierras del famoso demonio. No, de Taz no, del verdadero demonio. Las tierras que forman la Isla de Tasmania.
» Filed Under oceania