Uppsala, la ciudad universitaria

Posted on mayo 20, 2010 | Category: Europa

Los países nórdicos son territorios que rezuman cultura, arte y naturaleza. Una combinación llamativa de perfección, una postal única con la que encantan a los turistas de todas partes del mundo. Suecia, por ejemplo, exhibe varias cartas de presentación, desde ser la dueña de la ciudad más limpia del mundo, a ser la propietaria de las tierras donde del sol de medianoche y la mágica aurora boreal asombran a todos aquellos que tienen la suerte de ser parte de ese maravilloso espectáculo.

Tanto geográficamente como desde el campo turístico, los que saben dividen a este país europeo en tres zonas. El norte boscoso y desértico, con glaciares y lagos, con fríos y hermosos paisajes. No por nada, muchos entendidos llaman a Suecia “el pulmón verde de Europa”: el 50 % de su territorio está cubierto de bosques. Es, por lo tanto, destino ideal de los fanáticos del ecoturismo que buscan un poco de aire libre, un poco de naturaleza intacta, un poco de río y las aguas de un lago donde navegar, donde deslizarse, donde sentirse en contacto con el verde, el amarillo, el rojo y azul más puros.

A diferencia del norte, el sur de Suecia es el sector más poblado del país, acaparando casi un 80% del total de habitantes. Con sus costas escarpadas y hermosas y pujantes ciudades, como Malmo y Goteburgo, los turistas disfrutan de la cercanía de otras capitales europeas que están allí nomás, tan cerca que sería un pecado no conocerlas, aunque sólo sea en un viaje relámpago.

Zona de mesetas y llanuras, el centro de Suecia late al ritmo de su corazón: Estocolmo, la capital de la nación, que ostenta el título de “la ciudad más limpia”. Moderna, electrizante, atractiva, Estocolmo es uno de los puntos turísticos más visitados del norte de Europa. Se levanta sobre numerosas islas y se deja acariciar por las aguas del Mar Báltico, mientras entretiene a los visitantes con sus museos y galerías, y con una pulsante vida nocturna. A pesar de sus 700 años de antigüedad, la capital sueca está siempre a la vanguardia.

Estocolmo es uno de los sitios preferidos que sirven como base para conocer el resto de la región, pero Uppsala en particular es una ciudad que merece la pena conocer y no sólo por unas cuantas horas. Belleza, cultura e historia se agolpan en sus calles prolijas, donde cada edificio y monumento parece haber sido recién construido, recién pintado y recién acicalado especialmente para la llegada de los visitantes, sí, muy a pesar de que es posible que esos mismos edificios cuenten ya varios siglos de antigüedad.

Uppsala también se llama una de las 21 provincias que componen el país, y además la ciudad es cabeza del municipio homónimo. Se localiza a solo 78 kilómetros de la capital y se puede llegar en avión o en micro; también en tren, atravesando las llanuras del territorio central, o quizás en auto, en menos de una hora de viaje.

Cultural, histórica y educativa, es la ciudad universitaria por excelencia. Su universidad pública, la famosa Universidad de Uppsala, es la más antigua de Escandinavia. Todo en sus calles hace referencia a este centro educativo hasta donde llegan estudiantes suecos y también extranjeros: sus negocios, sus calles, su campus; se respira educación y se respira juventud.

La institución data de 1477 y fue impulsada por la Iglesia Católica de Suecia. Mucho ha visto la universidad en sus siglos de vida, muchas notables personalidades, muchos cambios políticos, pero aún sigue en pie, con sus puertas abiertas, latiendo al ritmo de la vida universitaria.

Su campus se puede visitar; llama la atención el estilo neorrealista de sus edificios, sus magníficos jardines y su importante biblioteca. En su interior también alberga un museo y el jardín botánico más antiguo de Suecia.

El río Fyris, con sus 90 kilómetros de extensión, atraviesa la ciudad y la llena de vida. Paralelo a su cauce, el Jardín Stadsträd es el favorito de los habitantes de Uppsala, que por su tamaño es el cuarto centro poblacional de Suecia.

Para obtener una maravillosa vista panorámica de esta gótica ciudad, el visitante deberá ascender hasta la colina desde donde el Castillo (o Slottet) domina las calles. Testigo del rico pasado histórico de la zona, el edificio de estilo renacentista guarda en su interior un importante museo con piezas pertenecientes a la universidad, variado arte sacro y famosos cuadros, tanto antiguos como modernos.

Desde cualquier parte de la ciudad donde nos detengamos, vamos a poder divisar las altas torres de ladrillo de la Catedral Nacional, también conocida como Uppsala Domkyrka, que es el edificio religioso más grande del país. Esta obra gótica fue comenzada a construir en el siglo XIII, y en su interior se encuentran las capillas donde descansan los restos de varios reyes de Suecia; por esto y también por su imponente arquitectura, la Catedral es uno de los puntos más visitados de la ciudad.

Pero en la antigüedad, mucho antes de que Uppsala en sí misma fuera la capital del territorio y la sede de la Corona, la ciudad se localizaba algunos kilómetros al norte de su actual emplazamiento. A los más curiosos no se les puede escapar una visita a la Gamla Uppsala (“la Vieja Uppsala”). El pasado vikingo, restos arqueológicos de la era prehistórica e interesantes misterios atrapan a los turistas que van en busca de aquel antiguo centro pagano.

No demasiado se sabe sobre lo que acontecía por aquí en épocas pasadas, pero de todas maneras, ícono de muchas leyendas y de episodios de las famosas sagas nórdicas, el Templo Pagano, aunque ya no exista, sigue siendo un elemento turístico de gran interés. En el centro de los famosos “montículos” que rodean la zona y donde se hallan varias y antiguas tumbas reales, aseguran los historiadores que se levantaba un templo en el que se rendía culto a tres reconocidos dioses de la religión escandinava: Frey, Thor y Odín, y según algunas excavaciones en las inmediaciones se han encontrado restos humanos que habrían sido parte de ciertos rituales en honor a estas deidades; sí, rituales que incluían sacrificios humanos.

Ya nada queda de ese Templo más que algunas construcciones de maderas que se han encontrado bajo la Iglesia, una hermosa edificación de granito que sirvió como Catedral antes de que la ciudad se trasladara al sur y que, hoy en día, ha visto su estatus disminuido al de “iglesia parroquial”.

Como un museo al aire libre, la Gamla Uppsala recibe a los visitantes y cuenta su historia: el pasado vikingo, sus ritos paganos y los testimonios del paso de la realeza por la zona. Sí, esta zona rural es una de las preferidas de los que llegan hasta esta magnífica ciudad de Suecia, donde con solo caminar por sus calles el visitante se puede sentir nuevamente como un joven estudiante.

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