Bolivia: El lago Titicaca en todo su esplendor

Posted on junio 19, 2010 | Category: América

A solo 69 kilómetros de La Paz aparece majestuoso el Lago Titicaca, una extensión de agua salada que parece haber sido olvidada por el mar en medio de la Cordillera de los Andes. Pero claro, en millones de años nadie ha venido a reclamarla, así que este espejo de agua transparente permanece indemne al paso del tiempo y se acomoda entre cerros y montañas, se alimenta de numerosos afluentes que bajan desde los más alto, y sigue creando magia a su alrededor.

Cuna de varias civilizaciones, portador de leyendas listas para ser contadas, listas para ser trasmitidas a todos aquellos que quieran oírlas, el Lago Titicaca tiene una rica historia tanto natural como cultural. Ya en la época preincaica muchas culturas se habían asentado en la zona. Grupos avanzados que se dedicaban a la agricultura; que domesticaron camélidos, como la llama y la alpaca; que le rezaron a sus dioses; que eran guiados por la naturaleza en su día a día, en sus cosechas, en sus penurias y en sus alegrías.

El Titicaca con sus 9000 km² de superficie se encarga de absorber los rayos solares, y por la noche irradia esa misma energía, creando un clima muy particular en las zonas aledañas. Si no fuera por el lago, todo este territorio sería helado e imposible de habitar, pero por suerte, y más allá de la amplitud térmica, la zona que rodea al lago es ideal para la agricultura.

De esta manera lo entendieron las antiguos pueblos, y de la misma manera lo iban a comprender luego los Incas, que tuvieron una importante influencia en esta zona. De hecho, este es el escenario principal de las leyendas que cuentan el origen de esta moderna civilización. Pero el Lago Titicaca es fuente de muchos mitos, de muchas historias, desde las sirenas que con su canto seductor convencían a los hombres para seguirlas y luego ahogarlos en el agua, como la de la supuesta ciudad sumergida, construida en oro y plata que jamás pudo ser hallada. Basta buscar alguna historia para quedar encantados en nuestro viaje.

Ya en la época de la conquista europea, el lago perteneció tanto al Virreinato del Perú, como al Virreinato del Río de la Plata, divisiones administrativas de la Corona Española en sus dominios americanos. Pero cuando los territorios de la actual Bolivia y de Perú se independizaron definitivamente, el lago no dejó de ser compartido. Hoy el Titicaca es cuidado, explotado y promocionado de manera binacional, por estos países vecinos de Sudamérica.

Los expertos aseguran que se tardan unos sietes días en recorrer y cruzar este lago, que es el lago navegable que se encuentra a mayor altura en todo el mundo. Por eso los turistas que suelen llegar a Bolivia para conocer este atractivo, se limitan a pasear por la costa boliviana o quizás se animan a cruzar, para conocer alguna de las poblaciones cercanas que se asientan en las costas de Perú.

A unos 155 kilómetros de la capital de Bolivia se encuentra la ciudad de Copacabana, una de las más importantes de las que rodean al lago. Copacabana se localiza en la península homónima, que está separada de la Península de Huata por el famoso Estrecho de Tiquina, que divide en este punto las tierras, pero que une las dos piezas que conforman la totalidad del lago: de un lado, la mayor superficie de agua, llamada Chucuito, y del otro, llamado Lago Menor o Huiñamarca.

Además de ser un importante centro de turismo receptivo en la actualidad, Copacabana fue de suma importancia durante el periodo incaico, ya que se erigía como un centro ceremonial, y también servía de lugar de paso en la peregrinación a la Isla de la Luna y a la Isla del Sol.

Desde varios miradores se puede observar la ciudad y los alrededores del lago, visitar algún recinto arqueológico, y también conocer, por supuesto, porque es imposible de dejar de lado, la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana, una hermosa iglesia de estilo renacentista, construida originalmente en 1550, aunque en el siglo XVII se le hicieron varias modificaciones. Además de poseer un museo y aún resguardar la llamada “capilla abierta” o “capilla de indios”, en el exterior, el elemento más valioso que posee la iglesia es la imagen de la Virgen de la Candelaria, que posee una ferviente devoción en toda Bolivia. Por eso aún hoy en día, aunque por una tradición diferente, el pueblo sigue acercándose en peregrinación hasta Copacabana.

La ciudad recibe el nombre de la deidad Copakawana a quien estaba dedicado el templo precristiano donde luego se construiría la iglesia. El pasado nuevamente se da la mano con el presente, múltiples dioses con un único Dios, lenguas extintas con la lengua dominante, y costumbres que no han perdido vigencia llegan hasta nuestros días.

En la Isla de la Luna aún habitan algunas pocas familias descendientes de las tribus aymaras y quechuas, que logran hacer persistir su lengua originaria y todo su folclore. Viven de la tierra, del agua y de las artesanías que comercian con la llegada del turismo a este mínimo territorio de solo 1,05 km², una de las 42 islas que se asoman en las aguas azules del Titicaca.

Cualquiera que llegue hasta Copacabana no se podrá resistir a dejar las playas para embarcarse en la aventura de conocer el pasado, de conocer la magia que emerge de las islas sagradas, como la Isla de la Luna, de especial relevancia para los Incas. Allí se encontraba el Templo del dios Iñak Uyu y el palacio de las vírgenes del sol, aquellas mujeres elegidas, que aprendían labores femeninas y que quizás, si tenían suerte, eran seleccionadas para dar su vida por su comunidad. Solo el emperador inca podía acceder a esta isla; cualquier otro que osara pisar el suelo sagrado estaba condenado a muerte.

Claro que si se conoce la Isla de la Luna, no podemos dejar también de visitar la Isla del Sol, el mayor territorio insular del Lago Titicaca, con sus 14,3 km². Por supuesto uno puede llegar aquí en algún barco moderno, pero también puede hacer el paseo en una de las canoas hechas con totora, plantas típicas del lugar, confeccionadas de la misma manera en que se construían en otra época. Y sí, así este viaje tiene otro encanto…

La playas del sur son un destino en esta Isla del Sol, pero no visitar las ruinas arqueológicas situadas aquí, en el preciso lugar que sería el origen de la civilización, debería ser castigado por los dioses antiguos. El nombre real de esta isla es “Titikaka” y de este deviene la denominación del lago. Una isla escarpada, cuya geografía se ve modificada por las antiguas terrazas de cultivo construidas en otras épocas, y que llegan a nuestros días como vestigios de aquellos originarios habitantes del altiplano andino.

Hacia el norte, la Roca Sagrada o Roca de los Orígenes, que solita nos contará las leyendas. Para más datos, el Museo de Challapampa nos espera para darnos pruebas de un pasado remoto, que por momentos cobra vida a orillas de este gran lago. Los afortunados pueden mostrar su tenacidad y subir la Escalinata de Yumani. ¿La recompensa? Además de una hermosa vista panorámica de este lago rodeado de picos nevados, la Fuente de la Juventud. Los locales aseguran que al beber de sus aguas rejuvenecemos unos cuantos años. Y bueno… hacer la prueba nunca está de más, para algo llegamos hasta este importante atractivo de Bolivia: el gigante y famoso Lago Titicaca.

Flor.       Destinosturisticos.net

Compartir

Related posts:

Destinos Woodstock
Algunos destinos con playa: Cuba
El paraíso en el medio del Pacifico, Hawaii
 

» Filed Under América

Leave a Reply