Canadá y su “Nueva Escocia”

Posted on junio 24, 2010 | Category: América

Después de habernos ido Destino Quebec, ahora vamos a recorrer nuevamente Canadá.

Canadá no es solo un país enorme, es además un país multicultural. Herencia de varias nacionalidades, a lo largo de kilómetros y kilómetros se respiran diferentes tradiciones y costumbres traídas por inmigrantes de varias nacionalidades, que con el paso de los siglos se fueron asentando en este “nuevo” país del América del Norte. Dos idiomas oficiales tiene esta nación: el inglés y el francés, que priman en determinadas zonas y ciudades. Por eso no es extraño que todo el mundo sepa de las varias fundaciones de pueblos con nombre inglés o francés, pero se sorprendan al saber que también hay reminiscencias escocesas en el gigante Canadá.

Nueva Escocia es una de las diez provincias que forman este país, pero además tiene el honor de ser una de las cuatro fundadoras que en 1867 formaron la Nueva Federación Dominio de Canadá, el principio de la nación moderna que conocemos hoy.

El territorio de la Nueva Escocia fue uno de los más disputados. Ya en 1604 Francia fundó la ciudad de Acadia, en las costas del Océano Atlántico. El 1620 aparecen los primeros escoceses, cuando el rey de Escocia manda a fundar un poblado que llevaría el nombre de su patria. Aquel espacio no tardaría en ser tomado por los británicos. Las luchas entre diferentes naciones por este territorio serían frecuentes durante los siglos XVII y XVIII. La Nueva Escocia se asemejaría a una pelota durante muchos años, una pelota que pasó de mano en mano: te la regalo, te la quito, te la invado, te la gano, la pierdo, me la sacan. Francia e Inglaterra no harían más que luchar una y otra vez en diferentes batallas y llegar a distintos acuerdos. Tantos años, tantos cambios…

Hasta que cae la fortaleza francesa de Louisbourg, en 1758, estos pases serían constantes. Recién unas décadas más tardes, nuevos aluviones de inmigrantes escoceses se asientan en la zona. Nueva Escocia estaría tranquila hasta la actualidad.

“Nova Scotia”, en latín, sería el nombre dado a esta futura provincia, de territorios repletos de lagos y bosques, donde el invierno es temible, pero la primavera y el verano se hacen disfrutables en las playas del Atlántico.

De tradición pesquera, el turismo se ha sumado y da importantes ingresos a Nueva Escocia, que es una de las Provincias Marítimas de Canadá, junto con Nuevo Brunswick y la Isla del Príncipe Eduardo. Aunque es un destino desconocido por muchos, este territorio del este del país comienza a perfilarse, en especial durante la época estival, como un futuro centro turístico. Solo basta conocerlo para enamorarse del panorama que ofrece Nueva Escocia.

Su capital es Halifax, fundada en 1749. Como otras de las ciudades importantes de esta provincia, Halifax se asienta en la costa y obtiene, desde hace tiempo, los beneficios de poseer un puerto natural, que los entendidos aseguran que es uno de los mejores en su tipo alrededor del mundo.

Halifax posee una gran extensión de costa rocosa, con algunas pequeñas playas de arena, que son la delicia de los habitantes en verano. El Malecón, donde se encuentran los muelles de la Bahía de Halifax se han convertido en uno de los principales paseos de la ciudad. Restaurantes, movida nocturna y galerías se acumulan en la zona. Desde aquí también parten muchos paseos en barco, para conocer Halifax desde el mar.

Es imposible alejarse de la vida marítima, ya que la ciudad alberga el Museo de la Marina, el más grande de Canadá. En las zonas aledañas, los diferentes restaurantes ofrecen la comida típica, a base de pescados y maricos. Pero si algún turista está en la ciudad, no puede dejarla sin antes probar la especialidad: langosta. Halifax es conocida a nivel mundial por sus magníficas langostas.

El encanto de la capital de provincia es combinar toda la modernidad de una ciudad palpitante, con sus edificios vidriados y sus hermosos paseos, con antiguas edificaciones que mantienen la tradición. Posee un centro compacto muy fácil de recorrer, y guarda entre sus calles arboladas el típico encanto de ciudad pequeña y amigable.

Museos y galerías de arte se reproducen en esta ciudad e invitan a recorrerlos. Como paseos obligados: Historic Properties, un complejo de antiguos edificios, donde antaño solían juntarse los corsarios, y que hoy, luego de haber sido modernizado, deja paso a muchas tiendas; un paseo ideal para quienes gusten de las compras. A este tipo de recorrido se puede sumar la calle Argyle, la arteria principal de Halifax, que por la noche acapara a los turistas en sus cafés y restaurantes.

Además de un recorrido por la Iglesia de St. Paul, la iglesia anglicana protestante más antigua de Canadá, y una visita al moderno Templo de los Santos de los Últimos Días, es imperdible el paseo por los Jardines Públicos, donde los lugareños suelen disfrutar de los días de verano al aire libre, entre los árboles y las flores de este típico parque de estilo victoriano.

Pero para quienes llegan a conocer Nueva Escocia, Halifax puede servir de punto base para luego recorrer otros puntos de interés, como la cercana ciudad de Darmouth, o el atractivo más fotografiado de país: el Faro de Peggy´s Cove, localizado en un pequeño y encantador pueblito pesquero, a solo una hora y media de la capital.

La Bahía Mahone es un lugar ideal para descansar, y en Lunenberg, sitio nombrado Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco, se puede conocer la primera colonia inglesa, luego de Halifax, que en realidad fue habitada por alemanes, franceses y suizos. Los edificios del siglo XVIII siguen siendo hoy testigos de las tradiciones de los diferentes grupos de inmigrantes.

Al norte de Nueva Escocia aparece la Isla Cabo Breton, hermosa por sus paisajes, por sus accidentes geográficos y muy interesante por su historia, ya que este fue uno de los principales ejes del conflicto entre Inglaterra y Francia.

Si queremos conocer un pueblito típicamente “acadiano”, debemos manejar hasta Cheticamp. Los acadianos son uno de los grupos más importantes que aún quedan en la zona. Francófono y católico, este grupo numeroso debió emigrar cuando los británicos invadieron la zona y los echaron de sus dominios. Muchos de ellos terminaron en el estado de Luisiana, en Estados Unidos, y dieron origen a la cultura cajún.

El pueblo de Baddeck es muy visitado, ya que allí vivió durante muchos años el inventor del teléfono, Alexander Graham Bell. Su Casa-museo es uno de los atractivos más importantes de la isla. Este pueblo se sitúa a orillas del lago Bras d´Or, que es considerado el lago de agua salada más grande del mundo.

Pero los atractivos continúan hacia el noroeste de Nueva Escocia. El pueblito de Pleasant Bay sirve de base para realizar excursiones acuáticas que permiten vislumbrar las ballenas que llegan a la zona. Además, este pueblo se localiza muy cerca del Parque Nacional Cape Breton Highlands. En sus 950 km² esta zona preservada nos ofrece bellísimos paisajes que merecen ser conocidos.

Pero si hay un punto de interés en la Isla Cabo Bretón, ese es el pueblo de Louisbourg, localizado sobre la costa a unos 400 kilómetros de Halifax. El último bastión de la resistencia francesa fue destruido y dejado en ruinas. En la década del sesenta el gobierno canadiense comenzó la recuperación de al menos la tercera parte de esta fortificación, que data del siglo XVIII, y que hoy en día es una importante reconstrucción de aquella época, donde todo está ambientado como en la antigüedad. Se consumen comidas basadas en recetas del 1700 y el turismo mantiene a la zona, ya que llegar aquí es realizar un viaje al pasado, donde es simple conocer la historia de Nueva Escocia, una maravillosa provincia que tiene mucho para regalarnos.

Compartir

Related posts:

Vuelos internacionales baratos: Magnicharters
La Plata, la ciudad de las diagonales
Tradición, historia y naturaleza en la mítica Cuzco
 

» Filed Under América

Leave a Reply