Posted on agosto 19, 2010 | Category: África
¿Es que aún existe algo por descubrir en este planeta?
Esa fue la primera pregunta que me hice al escuchar hablar de Cabo Verde.
Fue entonces que la curiosidad me llevó a revisar el atlas, y en el continente africano, pude divisar el sitio.
Para mi sorpresa… ¡Existe! No es una utopía… aunque lo que se puede hallar en esta isla sea como extraído de los cuentos maravillosos que nos contaban de niños. Y sin ser ni piratas ni corsarios, simplemente amantes de la belleza natural, considero que esta sería una buena aventura.
¿Vamos?
Y, por qué no aventurarnos:
Primero debemos situarnos: se halla en la costa del Atlántico y forma parte de un archipiélago conformado por islas mayores y menores, pero con la magia propia de ser pequeños trozos de tierra que no se conectan con el continente más que por el mar.
Si aún no lo encuentras, te daré un dato más: está frente a la costa de Senegal. ¿Y, quién no ha visto a algún senegalés en su país? Son inconfundibles por su altura, su modo respetuoso al hablar, su piel muy oscura y brillante.
Y aquí deseo hacer un alto, un paréntesis. Es que por cosas del destino, esta argentina, conoció al senegalés más grande: Ismael Lo. Luego de un recital, en las fiestas de San Froilán que se celebran en Lugo, Galicia. Y festejé su canto, que era casi como un lamento, pero muy sentido. Así Senegal me llegó por canciones como: África o Tajaborne, que me acercaron un poco a esta cultura desconocida y tan prometedora.
Por qué sí estar en Cabo Verde…
Uno más de sus beneficios: el clima: seco, benéfico más aún para los que detestan la humedad: incluyo aquí a los que vivimos en pampas húmedas y lo padecemos hasta los que, por tener dificultades respiratorias (asma, por ejemplo) siempre les resultará recomendable encontrarse en sitios con climas secos.
La temperatura es casi perfecta, entre 20º C. y 25 ºC, lo que indica un promedio de 24ºC. Ideal para los que detestan los extremos. Su calidez se expresa con creces en su clima tropical.
Un paisaje que es como del Edén con playas de arenas blancas, algunas vírgenes aún. Estas seguramente no estén preparadas para ser avistadas por lo que siempre es preferible planear con sumo respeto, el poner nuestros pies en sus cuerpos arenosos y frágiles. Aunque también existen otras que no dejan de conservar la belleza autóctona y permiten acceso al turista ávido de playa y mar cálido.
Y para los que les encantan los misterios del fondo del mar, es especialmente adecuada para hacer buceo y conocer las maravillas que oculta el océano. Y, quién dice que no se encontrará con la sirenita, cantando a su príncipe terrenal…
Es que, cada sitio tiene su encanto pero mucho depende de la suma de varios factores: imaginación (esencial), deseo de conocer (dentro de lo que pretenda), buen humor (para no malograr su tiempo libre con caprichos), dejarse llevar por el sitio elegido….
Porque el secreto de disfrutar de un sitio de vacaciones pasa por esa palabra mágica, simple y sencilla: SABER SENTIR.
Y, si su duda pasa por el sitio.
Sígame hasta Cabo Verde, un inhóspito paraíso para los que desean encontrarse.
Claudia. Destinosturisticos.net
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