Diversos son los lugares que deberían estar en la lista cuando se decide visitar Praga, cada uno cuenta con un especial encanto sobre todo por esa combinación particular de arquitectura e historia. A continuación algunos a tener en cuenta:
En el centro de Praga se encuentra la Ciudad Vieja (Stare Mesto). Se conserva aún su aspecto medieval, con sus edificios, iglesias y calles de piedra, características que recuerdan que esta era la zona que rodeaba al castillo. Hoy en día es la parte más importante de Praga. Aquí el Ayuntamiento es una de las edificaciones más interesantes; fue instituido en 1338 por el rey Juan de Luxemburgo, y conforme la ciudad fue avanzando, se agregaron más construcciones con estilo barroco muy atractivo, algunas de ellas debieron ser reparadas luego de los deterioros sufridos durante la Segunda Guerra Mundial.
Un sitio poco frecuentado por los visitantes es Malá Strana, la parte bohemia de la ciudad; tiene un aire romántico y por lo general cuenta con importante presencia de músicos, escritores y otros artistas.
Otro de los atractivos es el Barrio del Castillo de Praga; la edificación inaugurada por el príncipe Borivoj fue acompañada por un monasterio, tres iglesias y un palacio. En el año 1320 se estableció la ciudad de Hradcany en las adyacencias del castillo; pueden encontrarse allí el Monasterio Strahov y Pohorelec, una de las zonas más tradicionales.
La Ciudad Nueva se creó en forma detallada en 1348, conteniendo tres plazas: Senovazné, Carlos IV y Wenceslao; por mucho tiempo sirvió para el asentamiento de artesanos y diversos comerciantes.
La región más al norte de la Ciudad Vieja se denomina Josefov, el barrio judío. En la actualidad las edificaciones de estilo art-noveau y neobarroco, junto a bellas decoraciones no muestran aquellas estrechas calles del ghetto. La apariencia que originalmente tuvo, fue modificada por las restauraciones que se efectuaron a inicios de siglo XX, no obstante muchos de sus habitantes consiguieron mantener a salvo algunas de las construcciones más estimadas. En el Museo Judío de Praga pueden apreciarse los monumentos más significativos. Es interesante también hacer un recorrido por las diferentes sinagogas, y visitar tanto el Viejo como el Nuevo Cementerio Judío, encontrándose en este último los restos del escritor Franz Kafka.

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