Esta ciudad situada al norte del país fronteriza a Alemania, es sede designada por la Unión Europea para instituciones u organismos propios, como el Parlamento Europeo y además alberga al Consejo de Europa y sus 22 instituciones europeas afiliadas, entre otras cosas.
Su centro histórico está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde hace más de veinte años y tiene una actividad turística muy activa e intensa.
Es una ciudad conocida por sus extensos espacios verdes en sus barrios. En el mismo centro de la ciudad, por ejemplo, encontramos algo más de 300 hectáreas de zonas ajardinadas y tranquilos parques, como por ejemplo el Parque de la Orangerie, construido al estilo inglés. El parque es tan grande, que dentro de él encontramos un pequeño zoo y una mini granjita. También es genial pasear por el pequeño lago que tiene unas cascadas y que está situado junto al pabellón Josephine, construido en 1804 en honor a la primera esposa de Napoleón.
Otro parque precioso que también podemos ir a visitar y pasear por él, es el parque de la Ciudadela o el parque de Contades, construido en el siglo XVIII como posible espacio de paseo en lo que por aquella época eran los suburbios. Pero el más grande y también más reciente, es el Jardín de las Dos Riberas, que se extiende a ambos lados del Rin.
Como veis, es una ciudad con muchos parques (estos citados ¡y muchos más que debéis descubrir!) pero también tiene muchos museos, edificios importantes y monumentos por ver y disfrutar.
En el centro histórico de la ciudad, llamada la gran isla (es como una islita en el río) encontramos la gran catedral de Estrasburgo, de estilo gótico del siglo XV, hecha con piedra arenisca y que contiene un gran reloj astronómico. Es altísima, la cuarta iglesia del mundo en altura. También podemos visitar otras muchas iglesias medievales que sobrevivieron a varios ataques antiguamente, como la Iglesia de San Pedro el Joven, con una cripta del siglo V, o la iglesia de San Esteban, que fue destruida una gran parte en el 44 por unos bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.
Tiene muchas “callejuelas” medievales muy acogedoras por los alrededores de la catedral y del casco histórico en general, y suele haber buen ambiente nocturno, con artistas y bailarines por sus calles.
Y la plaza más grande de la ciudad, la encontramos justo en el centro de Estrasburgo, se llama Place Kléber, en el corazón de la zona comercial. En la plaza, encontramos una estatua de Kléber dónde justo debajo se supone que esta su cripta con sus restos.
Y si lo que buscáis es una zona más comercial, no olvidéis pasar por la Place des Halles, una zona bien comunicada desde cualquier punto de la ciudad que cuenta con numerosas tiendas de todo tipo.
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